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martes, 17 de marzo de 2015

El fin de Chile



El 11 de septiembre debía ser el día definitivo. El día de la furia, de la muerte, de la destrucción total. Y así fue. Quedaría impreso con hierro caliente en la memoria de los chilenos. O al menos de los que sobrevivieron. Algunos le echan la culpa al cacique Michimalonko, y a la maldición que arrojó sobre Santiago el 11 de septiembre de 1541. Día en que si bien casi lo logra, no consiguió acabar con esa “maldita ciudad” y su detestable colonos, traídos por el loco de Pedro de Valdivia. Sería esa misma fecha, pero siglos después, que los dioses y pillanes de la tierra escucharían sus palabras.
Primero fue el golpe de Estado, temprano en la mañana del once de septiembre de 1973. El ejército polarizado, se dividió en dos facciones, y se enfrentó en una cruenta guerra civil. Nadie quedó indiferente, todo el país se movilizó para masacrarse entre sí.  
Coincidiría que ese mismo día, a las tres de la tarde, el megaterremoto más poderoso en la historia del planeta, sacudiría Chile. Se dice que el epicentro fue en La Moneda misma, con una intensidad de 9,9 grados Richter.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Cuento: La Española

La Española

“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”
Juan 6:54

Los suspiros guturales se escuchaban desde el otro extremo del pasillo. El capitán le pisaba los talones al Padre San Juan, a medida que avanzaban temerosos por el estrecho y poco iluminado pasaje. Cada madera que pisaban chirriaba de forma exagerada, pero el ser que los esperaba en la habitación de al fondo parecía indiferente a estos ruidos. En realidad era indiferente a las cadenas y a todo su sufrimiento en el mundo terrenal. Su dolor venía de mucho más allá, de las profundidades insondables de abismos demoniacos. Con sus animalescos aullidos y voz inhumana, los dos hombres de Fe sentían con toda claridad las maldiciones del infierno retumbar en sus cristianos oídos. El padre se persignó dos veces al estar a sólo tres pasos del umbral. Retrocedió bruscamente cuando la criatura agitó las cadenas de forma tan ruda y explosiva que saco chirridos de desencaje de las tablas. El capitán lo calmó, echó un vistazo.
-          Sigue encadenado. Entremos- susurró.

domingo, 9 de marzo de 2014

Los más humanos

(El siguiente cuento de ciencia-ficción, invita a meditar sobre qué es lo que nos hace humanos. Un poco de la Sci-Fi más clásica)


Los Más Humanos



"Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas” 
Albert Einstein



Era muy distinto cuando estaban dormidos. Costaba reconocerlos, el que llevaba Xse sobre sus gruesos brazos dormía plácidamente como un niño. El metro veinte de estatura de aquel bulto en posición fetal, versus los dos formidables metros del científico, hacían que la escena pareciera, a primera vista, la de un padre cargando a su hijo.
Xse finalmente lo depositó en su cama. Sucia y desordenada como siempre. Cerró la pequeña compuerta, y dejó que el sistema de soporte vital se hiciera cargo.
Por la compuerta de cristal aún podía distinguir el rostro de aquel ser. Era un poco mejor parecido que los demás. Xse se encontraba ante un interminable pasillo cuyas paredes estaban compuestas de largas filas de compuertas cuadradas de medio metro y medio cada lado. Dentro de ellas se distinguían más especímenes: todos bajos, con pocas hilachas de cabellos colgando de sus cráneos. Unos ojos blanquecinos, vulnerables a la luz del sol, y una piel enfermiza, casi albina y a ratos traslúcida. Pero la piel de Lasthmann (nombre de su criatura) era más uniforme: no tenía tantos granos y deformaciones. Era lisa, suave, e incluso se atrevería a decir, hermosa.
“Duerme Lasthi, mi pequeña criatura” dijo en voz baja.
Criatura. Era una bonita palabra, y Xse pensaba mucho en ella. “Criatura. Ellos son nuestras criaturas, pero nosotros somos sus creaturas” cavilaba. De tanto que pensaba en eso, que muchos dirían que había desarrollado sentimientos por la criatura. Si es que alguien como él podía tener algo similar.
Recordó sus labores, y procedió a dejar el lugar. Mientras atravesaba el pasillo, observaba a varias de las criaturas que seguían despiertas en sus cámaras de soporte vital. A través de las compuertas transparentes, los seres se distinguían saltando, gritando (no se escuchaba, pues eran a prueba de sonido las cámaras), golpeándose contra la pared, masturbándose, o simplemente extasiándose con las ociosas escenas holográficas que proyectaban las cámaras.

domingo, 25 de agosto de 2013

Nuclear Falklands


Nuclear Falklands



I


El camino de tierra apenas estaba iluminado por los primeros rayos del crepúsculo. El frío carcomía hasta los huesos más fuertes, y Enzo Ripetti, sin otro abrigo que su uniforme, trotaba para llegar lo más pronto posible a su destino. Cada suspiro, incluso cada gota de transpiración que exhalaba, se transmutaba en vapor, el cual se sumaba a la brisa costera que le zumbaba en los oídos.
La improvisada base se ubicaba en las afueras del pueblo, consistía en una bodega acondicionada para la situación. Sobre ésta hondeaba desordenadamente la bandera argentina.
En el pórtico, un soldado raso efectuaba de guardia.
   -Nombre.
   -Teniente Enzo Ripetti, rama de tierra.
El soldado echó una rápida revisión visual a Enzo. Su uniforme corroboraba su identidad. Su pelo castaño, expresión juvenil y estatura media eran idénticos a los archivos que le habían mostrado de los militares que podía dejar entrar al recinto.
   -Pase- dijo al cabo de un instante.
Antes de entrar, le dedicó una última mirada al ambiente matutino. Más allá de las praderas de hierbas otoñales se distinguía el océano, pero curiosamente ningún buque.
En el interior lo esperaban tres coroneles, y un militar que le era particularmente familiar: el general Andollini, comandante en jefe de la operación de invasión. Alto, de ojos azules, y como siempre, con su impecable uniforme y gorra.
   -General- le saludó, con la mano sobre la frente.
   -Descanse, teniente.
   -¿Por qué estamos aquí?
   -Ni yo mismo lo sé, dicen que se trata de un prisionero- contestó, con su marcado acento porteño- Y necesitaremos un intérprete.
   -Eso pensé, mientras no sea un nepalés creo que podré ayudar.

viernes, 1 de marzo de 2013

La Fiesta bajo la Gran Pirámide

Cuento de terror inspirado en la mitología ideadada por Howard Phillips Lovecraft. Disfrútenlo:

La fiesta bajo la Gran Pirámide



Entre las cálidas arenas del olvido, apenas rozadas por los vientos de la eternidad, descansa cual fuera mi última perdición, extraviada en lo más remoto del valle de Hadoth.
Llegué al desierto egipcio allá por los primeros años del siglo veinte de los mortales cristianos. Como todo buen saqueador de tumbas, pasé por el valle de los reyes, sin mucha suerte, pues de dichas ruinas no pude rescatar más que una vasija con algunas piezas de plata y un viejo espejo de, lo que espero, sea oro. Además de algunos conocimientos históricos sobre al antiguo Egipto que me fueron útiles más adelante.
Queda muy poco que saquear por estas tierras, pensé, pero me jugaré mi última carta: Las catacumbas de Nefre-ka. Supe de su existencia por medio de una conversación que ostentaban en voz baja unos ancianos en una taberna en Luxor. Afortunadamente manejo el idioma de los nativos, y estos debieron estimar lo contrario, lo que me permitió escucharlos cuchichear sobre las múltiples maravillas que abundaban en unas ruinas aún no tocadas por los extranjeros, mientras me servía mi aguardiente en la mesa vecina. En una maniobra arriesgada me entrometí con todo el tacto que pude, les invité unas copas y los interrogué, en su idioma, sobre el lugar del que hablaban. Su reacción fue más que clara. Con unos rostros súbitamente pálidos, me soltaron una sarta de advertencias que, debido a la pasión y velocidad que imprimieron en ella, me costó un tanto de comprender. Pero lo principal se entendía: “No debe osar acercarse allí. Las catacumbas del faraón Nefre-ka son uno de los mayores miedos de los egipcios, especialmente de los ancianos. Aquellos que hemos oído escabrosas historias sobre lo que ocurre una vez que se desafía a la maldición que reposa en lo más ignoto del valle de Hadoth”.
Comprendiendo que su pavor era auténtico, les prometí que no me acercaría. Obviamente no me creyeron y se retiraron antes de terminar sus tragos. Mientras se iban los pude escuchar susurrando unas oraciones que me eran desconocidas.

domingo, 17 de febrero de 2013

El símbolo de Praxis

Relato distópico de mi autoría, con algunos guiños a los clásicos de la ciencia ficción. Es un poco más largo de lo que acostumbro hacer, pero en fin. Bienvenidos al 2032:


El símbolo de Praxis


Era una mañana oscura y fría de diciembre, y el cielo amenazaba con lloviznar en cualquier minuto. Richard Dereck caminó rápidamente a su transporte, el paraguas lo había dejado en el asiento trasero y lo último que quería era llegar en malas condiciones a una reunión tan importante a la que ya estaba atrasado.
El cierre centralizado desde hace unos días que no funcionaba, así que llegando a la puerta del conductor tuvo que escarbar rápidamente entre los bolsillos de su sobretodo para dar con la llave y abrir la puerta. Con la mano un poco temblorosa la extrajo e intentó encajarla en el cerrojo, pero accidentalmente resbaló entre sus dedos y cayó perdiéndose en el empapado piso.
“Mierda” exclamó para sí, al tiempo que se encorvaba de mala gana para dar con las escurridizas llaves.
Las primeras gotas empezaron a caer, así que procuró mantener seca su mano derecha. Ingreso las llaves en la cerradura y puso su pulgar derecho sobre el lector de huella digital, no sin antes restregarlo una última vez contra sus ropas. Hecha la operación, se abrió con un movimiento seco la puerta.
Entrando al vehículo, prendió la radio. Mientras iniciaba la ignición, fue bombardeado con las noticias de los avances de las bases en la Luna, y de los nuevos cohetes de plasma que la NASA y las agencias espaciales de China y Rusia estaban desarrollando. Era prácticamente el único tema que cubrían las grandes radioemisoras. Noticias que ya se sabía prácticamente de memoria. Tuvo que esperar a que su transporte alcanzara los doscientos metro de altitud para sintonizar algo más. Fue mientras atravesaba la capa de smog que le llegaron las difusas señales de la radio independiente: las noticias de atentados terroristas, el descomunal aumento de la taza de suicidios y el caos generalizado lo acompañaron el resto del viaje. Todos temas de los que nadie quería hablar.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Cuento: Vida y obra de Howard Phillips

Para este breve relato me planteé una pregunta simple: ¿Y si Lovecraft hubiese sido chileno? ejercicio ucrónico que desarrollé con bastante fluidez. Las coincidencias de género y biográficas son bastantes. Disfrútenlo:

Howard Percival Phillips (1923-1969) nació en Santiago de Chile en el ceno de una familia aristócrata de ascendencia británica. Su padre era William Phillips, un comerciante porteño descendiente de una larga tradición de empresarios aduaneros. Se cuenta que los orígenes del clan Phillips se remontan a la llegada de Sir Willbur Phillips a Valparaíso en 1836 desde el puerto de Liverpool.
Fue poco antes del nacimiento de Howard que su padre decidió vender todos sus negocios en Valparaíso para instalarse definitivamente en una de sus propiedades en Santiago y continuar sus labores comerciales en diversos negocios de la capital.
Desde pequeño Howard fue criado bajo el sobre-protector cuidado de su madre y de su autoritario padre. Se cuenta que no conoció más allá del patio del palacio donde  habitaban en Santiago Centro hasta los nueve años. Su madre lo disuadía de juntarse con los demás niños del barrio, afirmándole que él era distinto a ellos, que era superior y los demás no eran más que unos “negros rotos e incultos”.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Los Libros


Puede que yo haya sido víctima de una elaborada broma, y mi muerte haya sido en vano. Pero la evidencia me empuja a creer que, sin darme cuenta, terminé atrapado en un inextricable laberinto onírico. Sea cual sea la respuesta, lo hecho, hecho está, y no siento ningún remordimiento por lo ocurrido.
Los hechos me remontan a esta mañana. Como cualquier otra, me encontraba vagando desde madrugada (o desde el anochecer, no hay forma de saberlo. Hace mucho que he asimilado la idea de que el tiempo es relativo, y no he vuelto a frecuentar reloj alguno) en los interminables pasillos de la gran Biblioteca Nacional.
Desde hace ya varios lustros que he rondado por estos polvorientos pasillos, con sus estantes atestados a más no poder de los volúmenes más antiquísimos y amarillentos que se puedan encontrar. Puede que el tiempo siga avanzando allá afuera, en lo que a mí concierne, el tiempo que me resta lo pasaré en estos parajes.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El Mundo según Germán



La realidad es mucho más compleja de lo que uno cree. Aunque siempre busquemos el lenguaje más simple, siempre estaremos evitando la verdadera cara de las cosas. Y este permanente ejercicio de codificación y descodificación del mundo, no se ustedes, pero por lo menos a mí, me causa jaqueca.
Nietzsche dice algo muy similar en este texto que tengo que leer para la clase de filosofía, y Philip K. Dick me da toda la razón en ese inextricable libro que me prestó el Matías Vicuña en las vacaciones, el mismo  amigo que me consigue el LCD. Ahora que lo pienso, diría que todo lo que me presta me ayuda a pensar.
A diferencia de otras personas, no me causa ninguna sensación en particular leer las delirantes novelas de Dick. No les veo ninguna novedad, hablan de cosas que de una forma u otra siempre he sabido.
Es más, me atrevería a decir que esa amalgama de palabras es lo más cercano a la realidad que he vislumbrado entre mis recuerdos. De algún modo, la plena comprensión, o reconocimiento de lo poco que podemos comprender, quizás, es lo más cercano que he sentido a normalidad. Por lo demás, salgo a la calle y no veo nada coherente.

jueves, 7 de junio de 2012

El Muro


Hace tiempo que ha estado aquí, desde que tengo memoria. Encierra a toda el área nororiente de la ciudad, o quizás ellos nos encerraron a nosotros, quién sabe.
Apenas puedo recordar algunas imágenes de mi niñez, de antes de que lo construyeran. Fue en los tiempos en que empezó el caos y los militares se tomaron las calles. Las sirenas y el ruido de las botas y ametralladoras eran pan de cada día. Luego llegaron los soldados de afuera. Según nos dijeron, el enemigo comenzó su arremetida desde adentro, infiltrado. Luego vino la invasión desde afuera de nuestras fronteras. Fue todo muy confuso, caótico, cuando un ejército era derrotado llegaba otro de afuera a hacerle frente al ganador. La ciudad de Santiago era poco menos que un campo de batalla. Ya ni sé quién ganó, y creo que eso es lo menos relevante a estas alturas.

sábado, 5 de mayo de 2012

Super héroes en Chile


Los tanques militares y los  soldados inundaban la Alameda desde muy temprano. De lejos se distinguían las columnas de humo emitidas desde La Moneda, y por la radio se transmitía el himno nacional “Ya ha cesado la lucha sangrienta…” Fue el último verso que alcanzó a oír don Augusto antes de apagar la radio. Sabía que no era cierto, aún faltaba mucho que pelear. Y el estaba dispuesto a darlo todo por su patria.
Los cuatro líderes militares entraron al mismo tiempo al palacio de gobierno, fue sólo un acto simbólico, para que las cámaras de televisión lo transmitieran a todo el mundo. En la práctica estuvieron poco tiempo allí. Presenciaron cuando se llevaron el cuerpo del upeliento ex-presidente, y luego acordaron comenzar las juntas de gobierno de su nuevo régimen en el edificio Portales, en una sala acondicionada para ello.
El día ya terminaba cuando la junta iniciaba su primera reunión en una habitación subterránea, recubierta con plomo y a prueba de sonido. Sus cuatro miembros llegaban desde distintos puntos, algunos de fuera de la capital. La labor de expulsar a los marxistas del país no fue fácil. El cansancio no se evidenciaba en sus rostros, sino más determinación que nunca. El comandante en jefe del ejército habló primero:
-Señores, estamos librando una guerra. Una guerra contra el marxismo internacional. Nuestra labor pasa a ser sagrada. Ahora, en este minuto, Chile es la última esperanza que le queda al mundo, y Estados Unidos nuestro único aliado. Almirante Merino, quiero un informe de la situación estratégica.

viernes, 24 de febrero de 2012

21/12/2012

/Hace tiempo que no he escrito nada de ciencia ficción dura. El siguiente relato, bastante breve por cierto, es un homenaje a los clásicos cuentos "Anochecer" de Isaac Asimov (Elegido el mejor relato de ciencia ficción de la historia) y "Los 9 mil millones de nombres de Dios" de Arthur C. Clarke, además de otros guiños metidos por allí, y como su nombre lo indica, trata sin mayores pretensiones la temática del fin del mundo/ 



¿Cómo debería ser el fin del mundo? Si ocurrirá o no es un tema en el que no suelo gastar muchas cavilaciones. Lo que siempre me he preguntado es cómo será.
Y no es para menos. Yo tenía cinco años en mi primera experiencia. Eran las últimas horas de 1999, y la fiesta de año nuevo se llevaba a cabo como cualquier otra. Es poco lo que recuerdo, pero estoy seguro de que estuve atento a la ventana todo el rato. Si el mundo se acababa tenía la certeza de que la destrucción comenzaría afuera. Que del cielo llovería fuego y azufre, todo se derrumbaría, casas y edificios se vendrían al suelo, que la tierra explotaría y surgiera fuego y lava del suelo. Una imagen que debo haber sacado de esa Biblia ilustrada para niños que me regaló mi abuela, y también de mi propia abuela, una mujer súper creyente. Haciendo un poco de esfuerzo me paraba en la punta de los pies para alcanzar la ventana.
En la televisión comenzaron la cuenta regresiva, en mi casa los imitaron. Luego de los diez segundos, nada. Para mi parecía el fin del mundo ver a esos gigantes jóvenes que eran mis padres y sus amigos en ese entonces volverse locos y bulliciosos por la fiesta, pero más allá de esa impresión, y como todos pueden comprobar, no pasó nada.

lunes, 30 de enero de 2012

Islas

1888
Islas



Luego de la anexión de la isla de Pascua al territorio chileno, el capitán de fragata Policarpo Toro continuó su labor exploradora hacia otras dos islas del pacífico a pedido del gobierno chileno.
Así, a su expedición se le sumó el carguero Vigilant, proveniente de Valparaíso. Este último, se dirigió a las coordenadas 47º 9' Sur y 126º 43' O, donde el departamento de estudios telegráficos de la Universidad Católica detectó una señal de ultra baja frecuencia de origen desconocido. Mientras que la corbeta Abtao, al mando del capitán Toro, se dirigió a la Isla Misteriosa.
Ambas naves partieron en 1890 y pasaron meses sin saber de ellas.
Los resultados de la fatídica expedición son conocidos por todos. El vigilant recayó a una extraordinaria y grotesca ciudad milenaria de geometría no euclidiana donde la tripulación despertó, al poco avanzar por las arcanas ruinas, a un monstruo de inconmensurable tamaño, cabeza de cefalópodo y cuerpo y alas de dragón.
La horripilante bestia persiguió a la tripulación y los devoró. Sólo un marino noruego y otro traumado tripulante lograron alcanzar su nave y escapar, pero la bestia los siguió hasta la costa chilena donde arrasó con puertos y comunidades enteras.
La armada chilena no pudo hacer nada ante el poder destructor del monstruo de varios kilómetros de alto y quedó destruida casi por completo.
No obstante, cuando menos se esperaba, se apareció una enorme nave sumergible de última generación llamada Nautilus. Con sus torpedos nucleares y cañones de alto calibre logró disuadir al monstruo y expulsarlo de la costa chilena.
Los tripulantes de la extraña nave resultaron ser el Capitán Toro y sus hombres. Según contaron, descubrieron en la isla misteriosa, entre otras cosas, a un viejo y agonizante capitán hindú quien se escondía con su prodigiosa nave en las cavernas de la isla. Poco antes de morir, y de que la isla fuera tragada junto con sus demás secretos por la fuerza de su volcán, este les dejó su nave.
Los hechos sorprendieron al país en un difícil momento, pues se encontraba sumido en una guerra civil entre parlamentarios y oficialistas.
Como resultado, la guerra civil dio un radical giro al perder el bando congresista su mayor fuerza de combate que era la armada, permitiendo a las fuerzas oficialistas ganar la contienda.
De este modo, el presidente Balmaceda consiguió perpetuarse en el poder y reconstruir la armada chilena ahora con una nueva arma adquirida: El Submarino.
En cuanto a la política de seguir anexando islas del pacífico, Balmaceda optó por no mandar más expediciones a las peligrosas islas de un mar que no hacía honor a su nombre. Esto a pesar de que el capitán Toro había escuchado rumores durante sus viajes de la existencia de una Isla del Tesoro no muy lejos de Rapa Nui.
En lugar de ello, el presidente optó por adelantar el plan de soberanía en la Antártica, y mandó al Almirante Luís Uribe, héroe de guerra, en la nave Leviatán a explorar la región del polo sur, desde la península de Tierra de O´higgins hasta una meseta de montañas que se cree superan en tamaño al Himalaya.

martes, 24 de enero de 2012

Mi mapa ideal de Sudamérica

El presente mapa fue hecho como anexo al cuento La Unión hace la fuerza:

http://diegoescobedo.blogspot.com/2012/01/la-union-hace-la-fuerza.html



*Nótese la división total del Estado de Paraguay. Este fue totalmente disuelto como resultado de la Guerra de la Triple Alianza.

La unión hace la fuerza


Desangrado, débil y con la cabeza gacha lo trasladaban con un fortachón indígena a cada lado para evitar que escapara. Cual Jesucristo lo arrastraron por los caminos de lo que alguna vez fue su pequeño reino, ahora reducido a cenizas, escombros y sangre española regada por el piso. Si es que alguna vez alcanzó a ser un reino. De un ridículamente pequeño pueblo pasó a ser un mal recuerdo. Sobre esos escombros ahora multitudes de innumerables de indígenas enardecidos proclamaban su victoria sobre el invasor.
Lo llevaron hasta la plaza, había estacas con las cabezas degolladas de sus hombres de confianza empaladas en ellas. Su amada Inés lo observaba desde un punto de la muchedumbre, donde tenían amarradas a las mujeres prisioneras. Impotente como estaba, solo podía llorar mientras presenciaba el destino de su amado.
Sin demora alguna, lo llevaron hasta una roca que dispusieron para la ejecución. Llegó el verdugo, también inmenso y fortachón. Agarró su mazo, lo irguió hacia arriba y le dio con todas sus fuerzas a la cabeza del huinca.
Por las que debieron ser las grandes alamedas no pasó un hombre libre. Pero si un futuro libre.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Chupilca del diablo



La Chupilca del diablo, según la tradición corresponde a una bebida que se les distribuía a los soldados chilenos durante la Guerra del Pacífico, preparada a partir de una mezcla de aguardiente y pólvora negra, a la que se le atribuían poderes mágicos que hacían al soldado entrar en un trance que aumentaba su agresividad alcanzando fuerzas sobre humanas.
No obstante, los expertos afirman que esto habría sido solo un mito, a pesar de que se ha comprobado que la descomposición del agua ardiente provoca hongos que inducen a propiedades alucinógenas, induciendo al organismo a liberar suficientes hormonas para incrementar la agresividad y la fuerza, de hecho los Berserkers nórdicos entraban en trance de la misma forma.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Las aventuras del Escuadrón Chilenia


En casi todas partes los distintos pueblos del orbe organizaron gobiernos que rigieron los distintos Estados, imponiendo leyes y asegurándose de que se respetara el orden y la igualdad. No obstante, los habitantes del pequeño y lejano pueblo de Chilenia nunca vieron necesario elegir un gobierno.
Vivían felizmente y sin ningún problema en su anarquía moderada. Cada individuo recibía la paga de un día por el trabajo de un día, y si existía algo que mejorar o reparar en las ciudades o barrios, los mismos habitantes lo resolvían entre ellos. De hecho al observar a sus Estados vecinos, que se suponía existían para “proteger a sus ciudadanos”, lo único que apreciaban era a unos usureros que se enriquecían con los impuestos que cobraban a la misma gente que los había elegido, y a cambio no aportaban casi nada. Vivían como reyes a expensas de ellos sin beneficios reales de su elección popular.
No obstante, hacia comienzos del nuevo milenio se volvió necesario elegir a un grupo de personas que los protegieran de ciertos problemas. La idea surgió de un sistema que poseían los romanos en la antigüedad, quienes en tiempos de crisis o de guerra escogían a un hombre que los dirigiera (Dictador) para salir adelante, y este debía dejar el poder cuando se resolviera la situación. Sin embargo, el grupo no funcionaría como los políticos y autoridades que conocían en el resto del mundo, sino más bien como un escuadrón de súper héroes y súper agentes, organización más acorde con los problemas que asolaban a Chilenia.
Fue así como a principios de 2010 se creó al ESCUADRÓN CHILENIA.

MIEMBROS:

Piñerator: El líder del grupo debía ser un hombre completo y preparado. Alguien que supiera nadar, bucear, volar aviones y helicópteros. Por lo mismo se le escogió a él para comandar el equipo. Piñerator se perfeccionó en los Estados Unidos donde entrenó junto al mismísimo Gobernator y a GeniusGates. El primero de ellos se convertiría en el modelo a seguir de este líder. Su contextura gruesa y fornida, además de su cabello canoso y cortado al ras era la imagen perfecta de un rudo de acción. Se le ha apodado el “Príncipe de los Cielos”, por su extensa colección de aviones, jets a propulsión y naves espaciales, además de una fortuna que lo posiciona como el noveno hombre más rico del mundo, después de Tony Stark.
Su frase cliché, aquella con la que iniciaba cada aventura, con la que se le conoció en todo el mundo y que repetían las voces grabadas de las figuras de acción basadas en él mismo que producía una de sus tantas empresas de juguetes era “Do it at the chilean way”.

Duende Hinzpotter: Duende mágico. Posee una varita con la que realiza múltiples hechizos. Puede darle vida a los golems y también ve el futuro y vislumbra cosas que ocurren muy lejos. Segundo al mando del grupo.

El Hombre Nuclear: Alias Lawrence Golborne, entre sus poderes está la capacidad de crear poderosos rayos nucleares con sus puños con la capacidad de partir la luna en dos. Además de poder controlar todos los flujos eléctricos y electromagnéticos.

Ena Maravilla: Después de Piñerator, fue la cara más visible del Escuadrón Chilenia en sus inicios, sobresaliendo por su coqueto y escotado traje multicolor. Entre sus habilidades está la de poseer un látigo con el que induce a todos los hombres a decir la verdad. También vuela y tiene súper fuerza.

Frozono Lavin: Poderes de hielo. El escuadrón lo descubrió congelado en un glaciar en la Antártica chilena. Llevaba ochocientos años en ese estado.

El Comediante: Alias Coronel Labbé. Veterano de varias guerras. De carácter duro y casi sádico. Es el típico Rambo.

Otros miembros ocasionales del equipo son Leonardo Farkas, Carlos Cardoen, el Capitán Chile y el psicomago Alejandro Jodorowsky.

MISIONES MÁS CONOCIDAS:

Operación Cristo de Mayo: El espíritu del hechicero de la Sociedad Thule, Miguel Serrano, lanzó desde el inframundo un enorme terremoto y Marepoto que destruyó todo el país. Este fue el debut del escuadrón, quienes recorrieron Chilenia de punta a punta rescatando a los sobrevivientes de los escombros.

Operación San Lorenzo: Piñerator y el Hombre Nuclear se dirigieron a Atacama a rescatar a un grupo de treinta y tres exploradores atrapados en el centro de la Tierra.
El Hombre Nuclear apuntó sus puños hacia el suelo y excavo cientos de kilómetros con su poderoso rayo nuclear. Por desgracia se le agotaron sus reservas de plutonio, por lo que tuvieron que idear un Plab “B”: Piñerator y Farkas construyeron una nave con la capacidad de viajar al centro de la tierra gracias a que contaba con un poderoso rayo nuclear- súper sónico. La nave fue bautizada Fénix y el trío que la comandó fue apodado más tarde “Terranautas”.
En el centro de la tierra se toparon con un mundo prehistórico y a los exploradores tratando de sobrevivir al ataque de los tiranosaurios, plegosaurios y demás monstruos jurásicos que habitaban su interior. Por suerte habían sobrevivido todo ese tiempo gracias a Súper Mario, líder de la expedición que entre sus poderes contaba con una gran fuerza, velocidad y habilidad para salta veinte metros en el aire. Este último volvería a participar en otras aventuras del equipo.

Operación Día de la Independencia: 4 de Julio. Una flota de naves extraterrestres invade el planeta tierra, la nave madre se posa directamente sobre Estados Unidos, mientras que sus refuerzos avanzaron por el sur desde la Antártica, donde habían aguardado durante miles de años en las ciudad perdida de R’lyeh, en las montañas de la locura, el día de la invasión.
El mismísimo presidente de Norteamérica se sumó a la épica batalla aérea contra las naves alienígenas pilotando él mismo un avión caza, al igual que Piñerator, quien encabezó la defensa aérea del cono sur americano.
Finalmente esta crisis se resolvió cuando GeniusGates inventó un virus informático que los norteamericanos introdujeron en la nave nodriza. Dicho virus se transmitió a todas las naves de ataque, dando un tiempo prudencial a los humanos para contraatacar.
Para esta misión los norteamericanos fueron los que salvaron el día, aunque, a nivel sudamericano, Piñerator fue quien se llevó la mayor parte de los laureles, pues su caza bimotor Hornet se estrelló en medio de una batalla decisiva en una isla llamada Friendship en Magallanes, pero misteriosamente logró sobrevivir y siguió combatiendo hasta el final. De dicho episodio data su característica cicatriz en el rostro.

Operación Semana en que se juntan los Siglos: Septiembre de 2010. Piñerator inaugura en la base de operaciones y búnker del equipo en La Moneda, la semana del bicentenario. Al mismo tiempo los restos de Bernardo O’Higgins desaparecen. Minutos después le informan a Piñerator que el submarino Carrera fue secuestrado por un desconocido grupo de poder que posee antecedentes que comprometen tanto a él como a la delicada relación entre Chilenia y el Perú.
La solución a esta crisis era obvia: Piñerator viajó en el tiempo al siglo XVI y evita que Pedro de Valdivia conquiste Chilenia, salvando al pueblo mapuche de su masacre. La batalla en la que derrota definitivamente a los españoles con su Jet súper lumínico y se asegura de que no vuelvan en ningún momento de la historia se convierte en la nueva celebración de septiembre. Ahora se celebraban quinientos años de independencia de los españoles.
Como consecuencia varios nombres de ciudades, personajes y palabras de nuestro idioma cambian (Robinson Crusoe reemplaza a Alejandro Selkirk, Antofagasta ahora se llama Antofaguasta, Galaxia ahora se dice Galatcia, Nicanor Parra muere antes de tiempo… etc) y para evitar paradojas, y darle continuidad y sentido lógico a la historia, Pedro de Valdivia conquista nuestras tierras en 2541.
Dicha medida fue la primera que recibió críticas por parte de la ciudadanía y sería el inicio de una incipiente oposición hacia los súper héroes.

Operación Josefa Segovia: El equipo derrota al científico loco Marcelo Bielsa, quien había inventado un maquina de ondas subliminales que le lavaron el cerebro a toda la población y la hicieron adorarlo como su nuevo Dios.
Sus transmisiones pirata acapararon las veinticuatro horas del día las señales de radio y televisión. Estas últimas lo mostraban con su frío y duro rostro de científico amargado, sentado ante una mesa de laboratorio repitiendo en un micrófono, una y otra vez, y a un ritmo muy lento, cada una de sus órdenes. La lentitud en la transmisión de las grabaciones se debía a que cada cuatro cuadros se introducía la imagen subliminal que atontaba e inducía adoración y sumisión en las masas.
Lograron exiliarlo del país, actualmente se oculta en España, pero algunos de los afectados por el rayo aún siguen hipnotizados y conservan el odio hacia quienes los dejaron sin Mesías.
Secuaces suyos que fueron capturados: Los súper villanos El niño maravilla y Speedy González.

Operación Loreto: Una subdivisión del escuadrón que se dirigía a reconstruir la isla de Juan Fernández, liderados por el superhéroe “El Halcón de Chicureo” se estrelló en su avión no muy lejos de la isla. Al enterarse de la noticia mientras estaba en su helicóptero, Piñerator inmediatamente se desvió hasta el archipiélago y se lanzó con su traje de buzo al mar. Rescató al Halcón, y al resto de su equipo. Se los llevó en su helicóptero al continente, mientras que el Halcón se fue volando junto a ellos en cuanto se secaron sus alas.

Operación Salvemos el Año: Un virus que fue llamado AH1N-Lucro convirtió a todos los jóvenes del país en Zombies y se apoderaron del centro de Santiago con la intención de tomarse La Moneda, Headquarter del Escuadrón Chilenia.
Esta terminó convirtiéndose en una de las misiones más complicadas para Piñerator, puesto que se tuvo que enfrentar a su peor enemigo: Su propio hermano. El King Black, también conocido como el Negro Piraña, quien era uno de los jefes de la mafia y del crimen más grande del país. Uno de los personajes más oscuros y siniestros con los que debió lidiar. Por el hecho de ser un familiar tan cercano ordenó a su equipo no eliminarlo. Finalmente el conflicto se solucionó cuando Piñerator regaló la mitad de su fortuna a su hermano para que se mudara a Las Vegas a condición de que nunca más volviera ni hiciera nada malo. No obstante, resolver el problema de los Zombies fue más complicado. Si bien los científicos del negro crearon la cepa estos no elaboraron una cura para ella, sino solo una vacuna para proteger a su jefe. Finalmente el científico Mike Wilson elaboró un prototipo del antídoto, pero por desgracia el 60% de los estudiantes demostró inmunidad y anticuerpos contra la cura. Actualmente muchos de esos zombies aún rondan por la ciudad.

Luego de esta misión el público se cuestionó seriamente el compromiso de Piñerator con sus ideales de justicia, y también la efectividad y conveniencia de tener a un equipo de justicieros a quienes les habían entregado tanto poder.
Comenzaron las primeras protestas a lo largo del país. El equipo se repartió a lo largo de Chilenia para tratar de disolverlas. Piñerator y el Comediante se quedaron en la capital patrullando las calles en una de las naves antigravitarorias del líder del equipo. El Hombre Nuclear viajó a Magallanes donde logró distender un poco la tensa situación, pero en Santiago, más precisamente en Providencia, el Comediante llevó a cabo una dura represión en la que lesionó a varios civiles con sus propias manos. Ni el mismo Piñerator lo pudo disuadir.
El descontento y las manifestaciones contra el grupo fueron en aumento. En las calles las protestas hacia ellos se hicieron muy comunes, al igual que frases como “¿Quién vigila a los vigilantes?” grafitiadas por distintos muros de la capital. Pero a pesar de todo, Piñerator aún creía en su proyecto justiciero y afirmaba que el escuadrón seguiría activo y no se rendiría hasta resolver el tenso ambiente.
Sus detractores principales afirmaban que Piñerator se había convertido en Julio César, dictador romano que nunca dejó el poder que le confiaron, y que hubiese sido mejor que hubiera muerto como un héroe durante la invasión alienígena, pues ya había vivido lo suficiente para convertirse de héroe en villano.
Actualmente el escuadrón se encuentra en su peor momento de popularidad y se espera que eventualmente renuncien o se retiren y volvamos a los tiempos de anarquía moderada de antes.
                                                        Portada de Los Angeles Times de noviembre de 2003.
La liga justiciera de Governator en California fue la principal inspiración del equipo que formó Piñerator. Se retiró con baja popularidad, se espera un desenlace similar para nuestro escuadrón. 



Este cuento fue escrito para el blog de Chilenia, no obstante lo rechazaron por considerar demasiado "ruidoso" el final. Sea como sea, es una sátira digna de leerse, si no es para reírse un poco.



viernes, 30 de septiembre de 2011

La Isla



El hermético camión cruzó el estrecho puente que conectaba a su destino con el continente a una hora y un día en la que prácticamente era imposible que hubiese testigo que presenciara sus traslados. Entró luego de varios trámites y diálogos entre sus conductores y los guardias de seguridad del recinto. El espacio que separaba a las fortificadas vallas era a primera vista interminable, costaba creer que tanto pastizal pudiera caber en tan pequeña isla, más aún el centro de recreación en su fondo, pero cualquier precaución era poca dada la importancia de la carga y del contenido del lugar.
-¿En verdad crees que es lo adecuado, amigo?- se oyó decir a un citófono en la parte delantera del camión blindado.
El copiloto le respondió:
-Por supuesto, no existe otro lugar en la tierra. Te prometo que te sentirás como en casa, además ya viste el letrero que encabezaba la entrada, nadie llegará a este lugar por más que lo intente.
La verdad es que quien iba atrás en el camión no había visto el letrero con sus propios ojos, pero sí a través de una pantalla que mostraba en blanco y negro el campo visual del conductor.
El lugar era bastante lujoso y apacible, quizás fuera el eterno cielo gris del extremo austral de Chile lo que le quitaba encanto, sumado a la sensación de total aislamiento, pero adentro uno se olvidaba totalmente de todo eso. El edificio en sí era una burbuja adentro de otra burbuja. Contaba, entre otras cosas, con spa, canchas de tenis, básquetbol y fútbol, su propio cine y sus cocinas y salas de estar no se quedaban atrás en calidad. Pero sin importar lo completo que fuera, lo que más cautivaba a sus huéspedes era el total anonimato y confianza entre sí que componía dicha atmósfera.
El nombre del lugar supo plasmar muy bien esa característica: Centro de recreación y asilo Friendship. Esta última palabra con letras grandes y azules en el letrero de entrada a la isla. 
Ya adentro de una cochera, la puerta descendió encerrándolos por completo. El lugar quedó en silencio por un instante, parecía un hangar de aviones. Repentinamente, potentes focos de luces bombardearon al camión y tres guardias de seguridad ayudaron a bajar a su ilustre invitado de la parte de carga, mientras que quienes iban adelante respondían un montón de preguntas a un hombre con un cuestionario y ficha de información.
Hacia el final del proceso, un hombre de estatura media y traje blanco con una escolta de dos enanos del mismo traje a cada lado se aproximó a recibir al visitante.
-Buenos días, bienvenido a Friendship, mi nombre es Segismundo y soy el encargado de este complejo. Nuestra tarea es hacer su estadía lo más grata posible, cualquier cosa que necesite no dude en pedirla, venga, le presentaré a sus compañeros…
Finalmente, el colorido personaje, de terno azul, lentes oscuros y dientes salidos fue presentado a los demás inquilinos en la sala de estar.
-Chicos, quiero presentarles a un nuevo miembro de nuestra pequeña comunidad. Él, como todos ustedes, fue una figura pública muy conocida, pero prefirió retirarse a una vida más tranquila y privada. Sueño que hemos logrado hacer realidad a todos ustedes en esta isla. Por favor, denle una cálida bienvenida a Felipe Camiroaga.
Hubo un leve aplauso y luego alguien lo invitó a servirse una copa de vino junto a la cálida chimenea.
El primer contacto con los chicos del lugar fue amistoso, pero todavía no entraba en confianza. A Felipe aún le preocupaban varias cosas. Se lo manifestó a Segismundo cuando este se sumó a una partida de naipes con los demás chicos esa tarde.
-Es un completo hecho que nadie sabe de la existencia de este lugar ¿verdad?
-Felipe, tú lo sabes y yo también, de hecho todos aquí lo sabemos. Y hay poca gente allá afuera que también está al tanto, pero lo que sí es un hecho es que a ninguno de ellos les conviene revelarlo. Además, insisto en que no debes preocuparte tanto, mira- Uno de sus escoltas enanos le trajo un papel- Esta ficha la llenó tu amigo, el otro Felipe, en la cochera: En lo que a los registros concierne tú eres Luciano Bello y vienes del Caribe, de Maracaibo. No existe registro que revele tu identidad.

A la hora de la cena Felipe se sentó en la misma mesa de los reyes de la música.
-Demn it, flaco, esto es una tortura, no se si esta dieta pretende que baje de peso o que me muera de hambre, porque te juro que siento que maña despertaré desnutrido- dijo el anciano gordo del Rock.
-Por lo menos tú solo tienes que dejar de comer, yo tengo que empezar a comer- le respondió con su fina voz el flaco del Pop.
-Somos una pareja dispareja, you know. Esto me recuerda a un episodio de La Isla de Gilligan.
-¡Hora de los remedios!- Dijo una enfermera.
Los llevaron a una avanzadísima clínica en el subterráneo del centro, allí Jacko se sirvió su demerol, Presley sus medicinas para adelgazar y al hombre más viejo del mundo, Carlos Gardel, le hicieron otra de sus cirugías reconstructivas instantáneas: Su cadavérico rostro fue tapado por un aparato automático con una mascara de piel sintética que se adhirió al instante a su cráneo, mismo método que usaba Kent Brockman a unos metros de él.
-Así que tú eres el gran Carlitos Gardel- Se le acercó Felipe- ¿Cómo es posible que sigas vivo? Ya deberías tener más de 100 años.
-122, para ser exacto, Pipe- le contestó con su alegre acento trasandino- Pero la respuestas es sencilla, existen muchos viejos centenarios, pero el hombre más viejo del mundo tenía que ser argentino, no podía ser de otra forma.
Dijo y luego se concentró en un espejo que le acercó una enfermera para peinarse su peluca.
“¡Ja! Argentinos…” Pensó Felipe.

Al día siguiente Felipe se levantó a las diez de la mañana, pero era el único en pie. Nadie se despertaba antes de las doce en ese lugar. Recién a medio día Presley se levantó, tomó una taza de café y se instaló a hacer un puzzle del periódico en la sala de estar.
-“Expresión alemana que se puede traducir como “Espíritu que hace ruido”” ¿Cuál demonios será? ¿Alguna idea, Falcon?- se dirigió a Felipe, que se sentó junto a él para tener compañía.
-Ni idea.
-¡Hey, enfermera! ¿Hay alguien que hable alemán en este lugar?
-Lo siento, mi rey, pero Don Adolfo se levanta más tarde de su sueño criogénico, cuando se despierte le diré que lo busca.
-No, olvídelo, siempre que hablo con ese tipo me insiste en que me vuelva a teñir el pelo de rubio. Ahora veamos “Palabra de diez letras que denota compañerismo y solidaridad…”- Siguió con su puzzle sin conversar mucho con Felipe.
Esa tarde Camiroaga se dirigió al rancho en la parte sur de la isla. Se puso su guante y aguardó a que su Halcón favorito descendiera a posarse en él. Cuando lo hizo, le acarició debajo del pico unos momentos, luego volteó y vio que se le acercaba la enfermera de esa mañana.
-Bueno días, Don Felipe.
-Buenas, Doña…
-Estrella, mi don.
-¡Estrella, pero que hermoso nombre! Permítame decirle que le queda muy bien, mi niña.
-Hay, Don Felipe. Siempre tan galante.
Conversaron un buen rato, la mujer tendría entre cuarenta y cuarenta y cinco años, como la edad de Felipe. No usaba maquillaje, ni era muy bonita, pero sin duda era simpática. De algún modo se las arreglaba para sobresalir de las demás enfermeras, tenía un aura especial que la distinguía. En eso no exageró Felipe, era una auténtica estrella.
-Dígame algo, ¿Le ha gustado Friendship?
-Hasta ahora, y esto es entre nos, lo he encontrado un poco deprimente. Es casi como un acilo de ancianos…
-Bueno, usted es el más joven del lugar si se da cuenta. Pero dígame, si no estaba tan seguro de venir, ¿Por qué está aquí?
-Pues, luego de fingir mi muerte, me trasladé inmediatamente a un fundo que tenía en Rancagua. Tuve mucha suerte, cuando me di cuenta que estábamos a punto de estrellarnos salté de ese avión.
-Al mar, ¿Y no se ahogó?
-Obvio que no, soy un Halcón, abrí mis alas y volé hasta Chicureo.
Ambos soltaron unas carcajadas.
-Hablando en serio, agarré mi paracaídas y salté. Nadé hasta la isla y me refugié en una caverna en la costa. Mi teléfono satelital sobrevivió al impacto así que llamé a unos amigos que me recogieron en un bote sin decirle a nadie. Luego de eso me fui al fundo que le dije. Sabía que esta era mi oportunidad perfecta de retirarme, de dejar de fingir que disfrutaba mi trabajo. Esto es algo que no le he dicho a nadie, pero me empecé a hartar de la vida pública, es mucha presión, debes sonreír a todo el mundo y cuidarte siempre de quienes te acosan. No tenía privacidad. Supe ocultar muy bien ese malestar claro, este accidente llegó en el momento preciso. No obstante, sabía que nunca estaría completamente seguro, así que empecé a averiguar dónde encontraría ese retiro al que aspiraba…
-Bueno, quizás se retiró antes de tiempo ¿No cree?
-Llevaba más de veinte años activo. Ya no me interesaba en realidad hacer más cosas, es mejor así. Que el público me recuerde como lo que fui, antes de llegar a los cincuenta años y de demostrar cansancio. Además, si no era en ese minuto, no sería nunca, no podía desperdiciar la oportunidad.
-Don Pipe, esto es algo que le pregunto a todos aquí, y casi todos me dicen que no les importa, pero ¿No le da pena por sus fans?
-La verdad, sí, un poco. Esto sonará trillado, pero les debo tanto a ellos, así como ellos a mí… Cuantos sueños rotos, Estrella. Cuantos sueños rotos.
-Ese es el encanto de Friendship, Don Felipe. Es la isla al fin del mundo a donde van a parar todos los sueños del orbe, los realizados y los que no se realizaron. Esta es una isla mágica que alberga todas las esperanzas de la gente, sin que estas la sepan. El lugar más secreto del inconsciente colectivo mundial donde se albergan todos sus sentimientos.
-Eso es muy poético, Estrella ¿Te gusta la poesía?
-La verdad, sale en la placa del patio. Pero sí… sí me gusta la poesía, es un viejo pasatiempo mió.
-Mira, que bien ¿Te gusta leerla o escribirla?
-No, sólo leo. Me encantaría escribir algo, pero no es lo mío. Mi favorito es Calderón de la Barca
Hablaron confiadamente toda la tarde hasta que empezó a anochecer y se entraron. Le aprovechó de contar un par de anécdotas ya que empezaron a hablar de poesía. Resultó que Pablo Neruda también conocía la existencia y ubicación exacta de la isla y su sueño era convertirla en un centro de científicos y artistas, en una especie de “Paraíso de los Intelectuales” según sus propias palabras. Por desgracia, su muerte fue verdadera y el proyecto quedó en nada. Sus amigos de Friendship pensaron en enterrarlo allí, pero en Isla Negra le dieron una sepultura igual de digna. Por algo Friendship era el lugar donde se concentraban todos los sueños de la gente, como le dijo Estrella.

-Escucha, enclenque, estuviste casado dos años con mi hija. Doy por hecho que la satisficiste, como corresponde.
El rey más viejo se hallaba echado en su sofá con una camisa blanca sin mangas y una lata de cerveza sobre su panza, mientras hablaba con el rey más joven.
Para esa oportunidad Felipe se había sentado justo detrás del par, por lo que tuvo que aguantar toda la discusión mientras esperaba el show. Se trataba de un escenario simple, como de los clubes en los que había comenzado el artista que se iba a presentar, ubicado en la pared opuesta a las ventanas de la sala de estar. Durante el resto del día unas cortinas rojas lo cubrían. Junto a su sofá había arrastrado otro que tenía reservado para Estrella, quien dijo que le vendría a hacer compañía después del segundo acto.
-Suegro, puedo asegurarle que a su hija le di todo el amor del mundo y nunca le hice daño- le contestó Jacko con su dulce y aguda voz.
-¡Con eso se supone que me convenzas, alfeñique! Si hay algo que no tienes de negro son las ganas.
Se callaron en cuanto las luces se apagaron y apuntaron hacia el teatro.
Andy Kaufman subió al escenario, sonó  el tema de la película 2001 y prosiguió su show con una imitación de Elvis Presley, que en lugar de enfurecerlo más, fue lo único en toda la noche que le hizo gracia al rey original.
Durante su número, prosiguieron la discusión.
-Escucha, Jacko, amigo, compadre, a lo que voy es que le debes una a mi hija, y ya que yo no me puedo poner en esta ocasión ¡Eres tu quien debe solucionarle su deuda!
-Ya te dije que perdí el poder sobre todo mi dinero en cuanto entré a este lugar. Sólo me queda una pequeña cuenta en un banco de Suiza, y no supera el millón de dólares.
-Eso no me sirve, la cienciología le está cobrando quince grandes a Lisa. Estúpida cienciología- sacó un teléfono celular bastante anticuado por su tamaño, pero bien extravagante dada su decoración con joyas- Aló, ¿Está Adolfo?... ¡Pero cómo que sigue dormido! Esta bien, cuando despierte dígale que me diga donde guarda su fortuna… ¡No me mienta, todos saben que el viejo oculta un botín de oro en alguna parte de la isla!... Suficiente- colgó el teléfono y reunió todas sus fuerzas para incorporarse- voy a hablar con él, romperé el cristal de su cama de Blancanieves si es necesario.
Cuando logró ponerse de pie una alarma roja sonó en todo el edificio y docenas de empleados corrieron hacia distintos puntos. Elvis se sentó inmediatamente, en cambio Felipe fue el único que se incorporó y escucharon a un altavoz que decía: “Atención a todos nuestros empleados, tenemos un Código azul, cada uno ya conoce lo que debe hacer, se le pide a nuestros huéspedes que permanezcan sentados y tranquilos mientras resolvemos la situación.  Esto no es un simulacro, repito, no es un simulacro.”
Incluso el mismo Andy Kaufman bajó y se ubicó como si nada en su sofá.
Según alguien le explicó al nuevo huésped la idea era que permanecieran juntos.
Pero Felipe, incapaz de quedarse con los brazos cruzados buscó entre los distintos empleados del lugar que corrían de un lado a otro hasta que finalmente distinguió al señor Segismundo. Lo siguió a una distancia prudente, tomó el ascensor al último piso, Felipe lo siguió en el otro; Segismundo dobló en un largo y uniforme pasillo y se metió en una habitación cuya puerta decía: “Sólo personal de seguridad”. Felipe, haciendo caso omiso del letrero entró.
Se topó con otra escalera que subía a un piso que no figuraba en el ascensor, dicho nivel tenía una forma circular y sus paredes eran amplios ventanales que daban una visión panorámica de la isla. El contenido de dicho piso parecía ser el de una torre de control de un aeropuerto. Segismundo se encontraba sentado en un panel de computadoras con un micrófono y unos audífonos en los oídos.
-¿Qué está pasando?- Le preguntó Felipe al acercársele.
-Usted no debería estar aquí. Bueno, solo no me interrumpa, lo que haremos ahora es algo sumamente delicado.
-¿Por qué? ¿Qué pasó?
-Alguien trató de entrar a la isla, sólo hay una cosa que podemos hacer.
-¿Qué sería?
-Aló, Hola, ¿Hay alguien allí? Nibiru 2-0-1-2, aquí isla F-4-8-15-16-23-42 ¿Me copian? -Le gritó al micrófono.
“Isla F, aquí el comandante Xenú, les copiamos. Cambio.” respondió el aparato.
 -Tenemos un Código azul, repito, un código azul. Procederé a mover la Isla.
Felipe le clavó una mirada de asombro con los ojos más abiertos que tenía.
“Entendido. Estamos transmitiendo las coordenadas y la ruta de navegación. Cambio y fuera.”
-¿Cómo es eso de mover la isla?
-Será mejor que se sujete- Le advirtió Segismundo.
Agarró dos anchas palancas del panel y las tornó hacia abajo.
Lo que vino a continuación remeció a toda la isla. Un poderoso destello amarillo-blanquecino brotó de las costas, luego de los pastizales y finalmente el mismo edificio se convirtió en una auténtica bombilla, sumado a un estrepitoso zumbido que no dejó a nadie indiferente. El tiempo pareció detenerse unos minutos y luego desaparecer.
Cuando Felipe abrió los ojos aún tenía sus manos tapando sus oídos. Miró a su alrededor. Todo parecía igual.
-Muy bien, todo salió correctamente, mire- Le indicó una pantalla en una vieja maquina del tamaño de un refrigerador, mostraba un completísimo mapa del estrecho de Magallanes con un punto rojo que se desplazaba lentamente por él- La isla se mueve hacia un sector donde se perderá entre todas las demás islas del estrecho. Les costará volver a encontrarnos.
-¿Y nadie nos ve mientras nos movemos?
-Tendría que explicarle la teoría del campo unificado de Einstein para que me entendiera, pero no se preocupe, nadie nos ve.
-Esta isla cada día me asombra más.
-Sabe cuál es su problema, -le dijo mientras se sacaba los audífonos- está muy tenso, demasiado preocupado, y eso que ya lleva una semana en la isla. Baje ahora mismo y se dará cuenta que los demás huéspedes ya se habrán olvidado de este episodio. Ello confían plenamente en nosotros, eso es lo que le falta a usted.
-¿Y que me quede sentado sin hacer nada, mientras… esta isla se hunde, por así decirlo?
-En primer lugar, es posible, pero no probable ni necesario que tengamos que recurrir a eso, y en segundo, sino le gusta, cámbiese de isla, nosotros no lo obligamos a venir aquí, usted vino por su propia voluntad.
-Lo se… Tiene razón, disculpe si me enojé con usted. Supongo que el del problema soy yo.
Se retiró sin volver la vista atrás. El señor Segismundo quedó un poco preocupado por él.
Al descender a la sala de estar Felipe comprobó que efectivamente ya no había nadie alborotado y Andy se preparaba para volver al escenario y retomar su show.
Lo que más les acomodaba a estos personajes era la rutina, aferrarse al pasado e ignorar cualquier dejo de realidad. En ese momento Felipe se sintió en un auténtico acilo de ancianos y comenzó a arrepentirse de la decisión que había tomado.
-¿Dónde se había metido, Don Pipe, me tenía preocupada?- le preguntó Estrella al volver a su asiento.
-Tenía curiosidad por ver que pasaba y seguí a Segismundo.
-¿Hasta el último piso? ¿Cómo se le ocurre? Creí que le había pasado algo malo. Estas cosas solo pasan una vez cada diez años en Friendship, más lo que me asusto, no nos ha pasado nada malo hasta ahora, pero quien sabe, a la próxima quizá no tengamos suerte…
-Pero Elvis Presley se ve de lo más relajado, verdad. Es el que más tiempo lleva aquí, sin contar al Carlitos- En ese minuto Gardel estaba en su tratamiento de rejuvenecimiento en el laboratorio- y les da lo mismo lo que pueda pasar. Al final nunca pasara nada.
-… ¿Se siente bien, Don Pipe?
-Sí, si, no se preocupe.
Ese era otro defecto que él mismo se criticaba. Siempre ocultaba sus emociones, estaba acostumbrado a mostrar la cara y la persona que todos querían ver. Un auténtico maniquí. Tenía poca gente con la que compartía sus problemas personales. Quizás si lo hubiera conversado con alguien ahora no estaría en esa isla.
Mientras meditaba sobre eso, en el escenario Kaufman se paró con la cabeza gacha y las manos tras la espalda, como siempre solía hacerlo.
-Hola- miró con ojos tímidos y abiertos a cada lado del público- bueno, se que… tuvimos una leve interrupción, pero creo que llegó el momento de continuar… -Se dirigió al toca discos y lo encendió.
Realizó el número de quedarse quieto un buen rato y tomar agua, luego cuando menos se esperaba abría la boca de modo que pareciera que la ópera del disco la cantaba él.
Ya todos se lo sabían de memoria, menos Felipe a quien le pudo arrancar un par de risas que lo relajaron un poco.

-Ahora, creo que llegó el momento de que revisemos el correo- se dirigió tan tímido y vacilante como siempre a una mesita de una pata donde había un par de sobres.
-Los padres de Madeleine dicen que la van a sacar de esta isla porque les incomodaba todo el tiempo que pasaba “ju-gan-do” con el señor Jackson- hizo un gesto de comillas con sus dedos al pronunciar esa palabra.
Sacó algunas risas de los presentes, excepto, claro, de Michael.
-También nos llegaron algunas de las deudas de la Isla- sacó unos gruesos y casi desproporcionados lentes del bolsillo de su saco y se los puso- perdón, de Lisa. Es que tengo dislexia.
Un poco más de risas.
-Las deudas de Lisa Mary Presley- volvió a leer-. Súbanla, chicos.
Un par de empleados subieron una enorme caja al escenario, de un tamaño suficiente para guardar una lavadora. Para este chiste sacó risas más potentes, excepto, claro, de Presley.
-Veamos que tan mal está.
Abrió la caja, pero al hacerlo, del interior saltó una joven bien delgada, de trenzas, frenillos y lentes que gritó con una aguda voz:
-¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¡USTEDES ESTAN VIVOS! ¡AAAAH!
Todos cruzaron miradas entre sí sin saber como reaccionar hasta que Andy se los confirmó:
-Esto no era parte del show- y saltó a esconderse tras bambalinas.
-Entonces si es parte del Show- le dijo Presley a Jacko.
-¿Está seguro, suegro?- preguntó Jacko que ya se encontraba escondido detrás de su sillón, pisándole los pies a Felipe.
-Tú conoces a Andy, siempre dice que no es parte de su número, pero al final…
-¡AAAAH! ¡No lo puedo creer, tú eres Elvis Presley! ¡AAAAH!- dijo la joven que saltó del escenario y abrazó fuertemente a Presley- ¡Esto es increíble! ¿Dónde está Michael?
Sin que nadie se diera cuenta, Jacko se había escabullido hacia la salida, quienes lo vieron salir notaron que traía puesta una máscara de Guy Fawkes.
-Siempre anda con esa máscara debajo de su chaqueta, en caso de que tenga que salir huyendo- le dijo un empleado a Felipe, quien venía acercándose junto a otro. Se notaba que estaban indecisos entre detener a la niña o dejar que la función continuara.
-Yo si creo que no es parte del show…-Dijo Felipe y se dirigió donde la joven.
La tomó en brazos y la llevó fuera de la sala de estar. Era bastante ligera, y mientras la cargaba no paraba de gritar su nombre. Finalmente, cuando ya estaban en el pasillo sin nadie más la puso en el suelo. Era bastante chica, no debía superar el metro y medio de estatura.
-¡Felipe Camiroaga! ¡Sabía que tú no estabas muerto! ¡Lo sabía! Por eso vine hasta este lugar, yo siempre supe que ninguno de ustedes estaba muerto, pero la principal razón por la que vine hasta Magallanes fue por ti. ¡Te amo, Felipe!
-¡Shu!, guarda silencio. Si no te calmas de sacaran de aquí a patadas.
La tomó de los hombros para hacer que dejara de saltar, tuvo que inclinarse bastante para ello. Luego procuró ser lo más cortes que pudo para tranquilizarla.
-Primero, ¿Cómo de llamas?
-Estefanía.
-Que bonito nombre. Bueno, escucha Estefanía, tú no deberías estar aquí.
-Lo se, fue toda una odisea, incluso me detectaron, ¿verdad? Por eso fue la alarma, y ese zumbido que casi me revienta los oídos. Pero tomé todas las precauciones, me metí por donde menos sospecharan, fui sumamente inteligente, porque ellos empaquetan la correspondencia en…
La dejó hablar todo lo que tenía que decir. Describió su operación hasta con los detalles más mínimos, tendía a volver sobre algunos y desviarse en intentos de abrazo a Felipe. Cuando terminó de explicar su “Misión secreta” y comenzó a hablar del comienzo de su investigación, desde que se supo la noticia de la tragedia en Juan Fernández, Felipe la interrumpió.
-Escucha, sé que te luciste y todo, pero como te habrás dado cuenta haz descubierto algo que no debías. No se lo que hagan con tigo, pero seguramente no será nada bueno.
-No importa, valdrá la pena ahora que sé que estas vivo. Por favor dime, Felipe, ¿Por qué fingiste tu muerte?
-Porque… -dio un largo suspiro- por un error. Creí que aquí tendría más paz. Pero me equivoqué.
-… ¿Eso quiere decir que volverás?
-No puedo hacer eso, la gente me odiaría, y además me preguntarían dónde estuve, eso no lo permitirían los de este lugar.
-¿Entonces eres un prisionero?
-No, no es así, es que… Sabes, es increíble que haya gente tan fanática como tú queriendo entrar a este lugar, cuando yo quiero salir.
-Salgamos juntos, entonces.
Felipe no supo que contestarle. En ese minuto entraron tres guardias de seguridad y detrás de ellos iba Kaufman, quien dijo: “Les dije que no estaba bromeando”.
-No sean duros con ella, por favor.
-Lo intentaremos, señor Camiroaga- dijo Segismundo, quien se asomó desde la sala de estar, con un tono de voz indiferente- desgraciadamente la pequeña sabe demasiado.
-Será mejor que no intentes nada, niña- le gruñó uno de los guardias.
-¡No soy niña, tengo dieciocho años!
Eso fue lo último que gritó. Siguió a los guardias sin oponer resistencia. Hacia el final del pasillo se volteó un instante para decir:
-Felipe, por favor vuelve.
Cuando todos partieron nadie notó que el nuevo huésped se quedó un buen rato solo en el pasillo.

Al día siguiente bajó a la clínica. Salvo por sus propios pasos no sintió ningún ruido, sólo los sonidos de las maquinas médicas y los estanques de burbujeantes líquidos. Hacia el final de dicho nivel se encontró con Andy Kauffman revisando unos datos en un computador.
-Hola, Andy ¿Supiste que pasó con Estefanía?
-Yo, creo que te refieres a la niña- le contestó con una de sus voces de idiota sin apartar la vista del monitor.
-Sí, a ella me refiero, ¿Supiste algo?
-La… Bajaron aquí anoche, y… creo que… me borraron la memoria.
-¿A ella también se la borraron?
-¡Posiblemente, capitán Kirk!- dio un ligero brinco en su silla, pero sin despegar la vista de la pantalla.
-… Ok, gracias de todas formas.
No se podía discutir con él así. No sabía si le tomaba el pelo o en verdad lo habían dejado así al manipular su mente. Felipe dio media vuelta y se dirigió al ascensor. Cuando ya se había alejado unos metros Kauffman presionó un botón y apagó el computador.
-Camiroaga, creo que puedo ayudarte- le dijo con su voz normal y un verdadero interés.
Felipe se devolvió, ahora Kauffman se había puesto serio.

Ambos veteranos ídolos se dirigieron a la sección de tecnología más avanzada de la clínica. Felipe al ir curioseando entre los  distintos tubos de ensayo, cápsulas de petri y demás equipo de las mesas de trabajo distinguió varios frascos amarillos con lo que parecía cigotos humanos en su interior. Tomó con cuidado uno de ellos y vio que su etiqueta decía “Führer 08”.
-A esta ala le llamamos la “Sección de identidad” Aquí realizamos clonaciones y cirugías reconstructivas, Michael Jackson prácticamente vive aquí. De hecho vino aquí anoche luego del incidente con la niña. Ven, te presento a mi clon, Tony Clifton.
Andy accionó un interruptor y una cortina metálica descubrió un tubo vertical de gran diámetro con un gordo personaje en su interior, de lentes oscuros y aparentemente dormido de pie.
-Lo uso para algunas rutinas.
-¿Qué es esto? Parecen las manos del joven manos de tijera- le preguntó Felipe sosteniendo unos guantes que verdaderamente se asemejaban a ellos.
-Oh, eso, es una historia un poco larga. Verás, durante los setenta trajeron a algunos prisioneros políticos aquí, por supuesto que Segismundo se opuso, pero fue la única manera de que nos dejaran operar en paz. De todos modos ayudó bastante a mitigarles el sufrimiento a los detenidos, con nuestra tecnología de borrado y lectura mental extrajimos información de la mente de muchas personas sin tener que torturarlas o someterlas a violentos interrogatorios. Incluso poseemos la capacidad de extraer información de la mente de gente muerta y luego resucitarla, de hecho, esas manos eran el primer prototipo de prótesis para un cadáver que nos llegó sin manos, déjame acordarme de su nombre, creo que era músico, Víctor algo...
-¡¿Víctor Jara?!
-Sí, ese mismo. En fin, estábamos listos para resucitarlo después de sacarle la información de su cerebro, pero una británica de apellido Turner optó por respetar sus restos.
-Increíble- se limitó a decir Felipe y devolvió con cuidado las manos, casi como si fueran algo sagrado, a la repisa de donde las había sacado.
-Ahora, lo que tú necesitas es poder volver al exterior- exclamó mientras se frotaba las manos.
-No quiero ser Felipe Camiroaga, de nuevo. Pero al mismo tiempo aún me siento con ganas de ayudar a la gente.
-Entiendo… qué te parece esto- se sentó ante otro computador y comenzó a teclear- te haremos una nueva identidad, ¿Te parece la de un millonario filántropo?
-Quizás… quizás la de un empresario agrónomo. Quiero algo que me mantenga en el campo o cerca de él, ni siquiera con mucho dinero.
-Necesitarás dinero para ayudar a la gente.
-Entonces… de acuerdo, que así sea. ¿Cuál sería mi nombre?
-¿Luciano Bello? Mala idea- borró lo que había tecleado- que tal Alejandro Bello.
-Porqué no, me gusta ese nombre.
-Muy bien, tu nuevo nombre será Alejandro Bello y serás un empresario agrónomo y filántropo de la séptima región. Sólo nos falta tu rostro. Ven, te haré un contracara.
En ese minuto Felipe tenía una vaga idea de lo que sería. Una vez que Andy tenía todo listo su sospecha se confirmó. “Contracara” era la jerga que tenían para cirugía reconstructiva.
Para la cirugía Felipe se ubicó en una cama similar  a la de un dentista. Sobre él colgaba una esfera y de ella docenas de brazos mecánicos y rayos láser que al parecer iban a proceder la cirugía.
-Más o menos así quedaría tu rostro- Andy le mostró una foto impresa en blanco y negro de una cara hecha digitalmente- No es muy distinta, si crees que no es la adecuada le puedo sumar un oscurecimiento de tu piel.
-No, así está bien.
-¿Estás seguro de esto?
-Nunca había estado tan seguro en semanas. Sólo hazlo, Andy.
-Muy bien- se puso unos lentes de laboratorio- preparando brazos cirujanos.
Las extremidades mecánicas comenzaron a girar y se dispusieron no muy lejos de su rostro listas para trabajar en cualquier momento.
-Aplicando anestesia…
-¡Alto!
Ambos giraron para ver quién los interrumpía. Estrella bajaba del ascensor en el último momento antes de la cirugía.
-¡Por el amor de Dios, Kaufman, ¿Qué ibas a hacerle?!
-Él me lo pidió, señora- le contestó mirando hacia el suelo y nuevamente con su voz de estúpido.
La enfermera se dirigió al panel de control donde estaba el comediante, presionó unos botones y los brazos volvieron a ascender.
-Felipe ¿qué ibas a hacer?
-Esta bien, Estrella, yo se lo pedí- le dijo un poco desorientado.
-¿No sabes que esto lo debe realizar un médico y no este farsante aficionado?
-Pues tráeme al médico, es lo que quiero, en serio. Quiero irme de la isla y empezar una nueva vida.
-Pero… no, no quiero que te vallas.
-Yo tampoco quiero dejarte, fuiste una gran amiga, en serio. Pero necesito hacer esto…
Los efectos de la anestesia ya lo estaban venciendo.
-Ahora por favor, tráeme un médico. La función debe continuar- le sonrió y le acarició vacilante la mejilla-… Te extrañaré Estrella.
Fue lo último que alcanzó a decirle antes de caer rendido en la cama de operaciones.
Estrella dijo dos palabras más, pero Felipe sólo pudo percibir el movimiento de sus labios, ningún sonido. Todo se volvió borroso y quedó inconsciente.


Friendship siempre ha destacado por la calidad de su servicio. Cada huésped al que recibe este centro de recreación y retiro es recibido con el mejor de los tratos desde que pone un pie en la ignota isla. Si bien es conocida por lo dificultoso y extenso de sus trámites, estos incluso llegan a ser hechos por los mismos empleados del recinto para no agobiar a sus clientes. Es de este modo que el centro reafirma su compromiso y fidelidad con cada miembro que pasa por sus dependencias, incluso sus servicios prestados en salud médica y espiritual rayan en la beneficencia, sin importar que estos no recordarán absolutamente nada del gran favor que se les hace ni de su paso por la isla.
El cliente Luciano Bello, por ejemplo, a pesar de demostrarse malagradecido e inconforme con el ambiente de Friendship recibió una cirugía gratuita y todo un cambio de identidad, con todos los trámites burocráticos necesarios para llevar su nueva historia a cada registro civil del país y de la séptima región donde se le reubico.
Aunque dicha labor le costó horas de incansable papeleo y por supuesto un gran desagrado al misterioso señor Segismundo, gerente del recinto, este lo recuerda como uno de sus mejores clientes a sus demás huéspedes.
Actualmente el señor Bello posee una modesta fortuna, además de varios terrenos más hacia el sur del país que ha convertido en reservas ecológicas. Su labor ambientalista se ha comparado con la del también empresario Douglas Tompkins.